Rumbo a la Antártida

Dedico este relato a la memoria de Roald Amundsen y a Albert Bosch y a su amigo Carles, exploradores protagonistas de esta historia.

   Roald Amundsen (1872-1928) fue el explorador noruego que lideró una expedición que conquistó el Polo sur el día 14-12-1911 a las 15 horas. Además, en 1926 dirigió una expedición aérea al Polo Norte, por lo que se convirtió en la primera persona en llegar a ambos polos. El 18-06-1928 participó en una misión de rescate en el Ártico junto a un piloto francés, otro noruego y tres franceses. Trataban de localizar a miembros de la tripulación del Nobile, cuya aeronave, “Italia” se había estrellado al regresar del Polo Norte. Pero Amundsen y sus compañeros no corrieron mejor suerte. Desaparecieron sin dejar rastro.

En el año 2011 un buen amigo mío alpinista y yo nos propusimos emular la gesta de Amundsen para conmemorar su aniversario. Sabíamos que nos perderíamos las fiestas navideñas, pero no desistimos por ello. Nos sometimos a un entrenamiento intensivo.

El día 18-10-2011 llegamos a Punta Arenas, capital de la ciudad de Chile. En 1848 Punta Arenas se estableció como colonia penal. Desde la década de 1880 y principios de 1900 la región recibió avalanchas de inmigrantes europeos, sobre todo, procedentes de Rusia y Croacia, atraídos por los yacimientos de oro y la cría de ovejas. Su importancia a nivel geológico y político es decisiva por su posición geográfica y su función logística para acceder a la Península Antártica.

Una vez que alcanzamos la plataforma de hielo sabíamos que dependíamos de nosotros mismos. El 31-10-2011 iniciamos la marcha. Dos personas partíamos desde el mar con la intención de alcanzar el Polo Sur a base de caminatas y sin ningún tipo de asistencia. Desde el primer momento, fuimos conscientes de la dureza extrema a la que nos enfrentábamos. Iniciamos el trayecto con un temporal espantoso. Ráfagas de vientos huracanados nos azotaban los rostros con una intensidad despiadada. Además, la visibilidad era nula. La combinación de ambos factores, el viento y la visibilidad, hacían inviable la posibilidad de un rescate de emergencia.

Provistos de esquíes para avanzar en las excursiones diarias arrastrábamos también los trineos con la tienda de campaña y todas las provisiones necesarias para nuestro sustento durante un tiempo estimado superior a los dos meses. Con la tormenta de nieve los esquíes se hundían. Y con el viento en contra el avance era muy penoso. La nada se abría ante nosotros entre susurros sibilantes provocados por la ventisca. Tan solo podíamos ver nuestros esquíes.

En esas condiciones tan extremas no solo luchábamos contra la furia de los elementos sino también contra el mareo que nos provocaba la niebla. Sabíamos que la tempestad nos fustigaría sin tregua durante los primeros 400 kilómetros. Al quinto día nos quedamos bloqueados durante varias jornadas en la tienda de campaña, pues no queríamos arriesgarnos a sufrir congelaciones en los miembros. Fueron diez días de inclemencias meteorológicas y de inseguridad. Acostumbrados a enfrentarnos a retos la incertidumbre era ya nuestra aliada. Nos veíamos obligados a excavar la nieve acumulada en la entrada de la tienda para no correr el riesgo de quedarnos sepultados por el hielo.

Al día 18 el tiempo mejoró y pudimos continuar nuestro trayecto. Pero otro problema nos esperaba. Mi amigo sufría intensas molestias en un talón que impedían su marcha con una mínima normalidad. Como causa probable se desprendía el sedentarismo forzado durante nuestro resguardo en la tienda. Así que tuvimos que activar un rescate de emergencia. Al día siguiente, el avión le recogió.

Y me quedé solo. Un ordenador y unos cascos de radiofrecuencia constituían toda mi conexión con el mundo. A veces, escuchaba música para amenizar la velada. Para mí, los días de Navidad fueron especialmente duros porque echaba de menos a mi familia. No pude contener la emoción que me embargó. La soledad era mi compañera perpetua en aquellas latitudes. Pero lo tengo asumido, consciente de que es el precio que tengo que pagar por conocer regiones apenas exploradas. Al fin y al cabo, la persistencia en el empeño por llegar a la meta y una actitud positiva son las claves del éxito en toda misión.

No obstante, me nutría de los recuerdos tan entrañables que mi mente evocaba de los encuentros familiares y de los juegos con mis pequeños. El día 31 de diciembre no disponía de las uvas de la suerte pero decidí seguir la tradición y despedí el año con avellanas. Sustituí las campanadas por golpes que daba en mi cazuela. Grabé la escena con la esperanza de encarrilar mi felicitación de Año Nuevo al mundo entero.

Aprovecho la coyuntura para agradecer a mi esposa la confianza que deposita en mí y los ánimos que me infunde para enfrentarme a retos tan ambiciosos. Se muestra muy tolerante conmigo y comprende el espíritu aventurero que me domina y mi afán por explorar territorios ignotos. Ella se sacrifica por mí y me alienta a seguir adelante porque sabe que la Naturaleza virgen me inspira y me revitaliza.

Por otro lado, durante la expedición yo también empecé a padecer achaques en los talones. Me puse unos vendajes y experimenté cierto alivio. A esas alturas de la travesía ambicionaba llegar. Valoraba los avances diarios como proezas conseguidas. Al día 67 culminé mi hazaña al llegar al Polo Sur, donde mi equipo me esperaba para darme la bienvenida. Había recorrido una media de 34’5 kilómetros diarios. Llegué con la barba congelada pero feliz de alcanzar mi meta.

A la llegada a mi tierra, Cataluña, concedía algunas entrevistas a los medios e impartí varias conferencias. También edité los vídeos y fotografías que había realizado. Me considero afortunado al haber recorrido un territorio virgen en conexión con la Naturaleza y descubrir sus secretos más recónditos.

 

The end

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Asesinato en el Madrid de los Austrias. Episodio1

Aquella mañana se cernía una sombra sobre la comisaría. Se había producido un crimen en el Madrid de los Austrias. Se trataba de unn hombre muerto por una bala disparada con precisión a la arteria femoral. Sin duda, se trataba de un profesional.

─ ¿Qué tal te encuentras, Casal? ─Le preguntó Menéndez. Una secta satánica utilizó a Casal para cometer un crimen mediante hipnosis en una aventura previa.

─Ya bien, gracias. ¿Qué tenemos por aquí?

─Un hombre, de unos 35 años, acribillado por una sola bala. El departamento de balística la examina en estos momentos. En cuanto nos remita el informe proseguiremos.

─ ¿Identidad?

─La acaban de averiguar. Daniel Rovira Fernández. A ver, no he ido desencaminado con la edad. Tiene 36 años. Es jefe de gestión de una empresa privada. Casado, con dos hijos adolescentes. Vamos a ver a la viuda ipso facto. El cuerpo se halló cerca del palacio de Abrantes. Me encanta ese edificio, por cierto. Pertenece al siglo XVII.

─ ¿Quién encontró el cadáver?─Preguntó Casal mientras entraban al coche.

─Eran las 03:30horas de la madrugada. Una vecina de la calle Mayor nos avisó porque le pareció oír un disparo.

─Pues no sería tan profesional el asesino si no usó silenciador.

─Le mató a bocajarro. La misma vecina dice que oyó, en los minutos previos al disparo, una fuerte discusión entre un hombre y una mujer.

─Es sugerente. Aquí tenemos un triángulo amoroso, seguro.

─Vete tú a saber. ¡Ah! Un momento, me acaba de llegar el informe de balística─. Dijo Menéndez mientras examinaba su Tablet recién aparcado el vehículo.

─ ¡Joder! ─Exclamó Menéndez entre volutas de humo.

─ ¿Qué pasa?

─Tío, la bala es del calibre 243 disparada con un rifle. Si no recuerdo mal es la que se utiliza para caza mayor ¿no?

─Así es.

─El orificio de entrada fue por el fémur, que se fracturó y seccionó la arteria femoral en su trayectoria. A ver…La causa de la muerte es contundente: una hemorragia masiva. ¡Joder! He visto casos como este que se han salvado si reciben asistencia inmediata.

─Luego nos enfrentamos a un cazador.

─Seguro, pero cualquiera sabe. El tráfico de armas es uno de los negocios más suculentos. Cualquier persona que se preste a ello puede conseguir una en el mercado negro. Bueno, a ver qué nos cuenta la viuda.

Un ático de lujo en el barrio de Salamanca era la residencia de la familia Rovira. Una mujer rubia con los ojos llorosos les recibió con la voz congestionada.

─Nuestro más sentido pésame, señora─. Matizó Menéndez.

─Me llamo Alicia. Siéntense, por favor─. Dijo mientras les señalaba un sofá de piel. ─ ¿Quieren café o té?

─Nada, gracias. Queremos ocasionarle las menos molestias posibles aunque es inevitable que le hagamos algunas preguntas. ¿Sospecha de alguien?

─No, por Dios─. Dijo mientras se secaba las lágrimas con un pañuelo. ─Mi marido era una buena persona, nunca se había metido en líos. Nadie le deseaba el mal. Bueno…la verdad es que cuando ascendió a jefe de gestión, varios compañeros que se creían ya con el puesto le hicieron el vacío. Pero no dejó de ser un hecho temporal. Luego, las aguas volvieron a su cauce.

─ ¿Cree que algún compañero puede estar resentido todavía?

─No le encuentro sentido. Ahora era una persona querida y respetada en la empresa.

─Se sorprendería usted las pasiones que levanta el odio, señora.

─Pero ¿qué dice? Nadie odiaba a mi marido.

─ ¿Se le conoce algún cambio de comportamiento?

─Bueno, ahora que lo menciona, sí. En los últimos meses parecía ausente.

─ ¿Ausente?

─Sí, estaba en las nubes. Mi marido era un lector compulsivo, de esos que devoran los libros, en sentido literal. Sin embargo, llevaba dos meses sin leer porque según él no podía concentrarse.

─ ¿A qué atribuye usted esa falta de concentración?

─No lo sé pero coincide con el inicio de un taller de poesía en el que se había inscrito en la biblioteca del Parque del Retiro. Asistía los martes de 19 a 21 horas. Él me decía que la poesía le ayudaba a evadirse de su rutina. Creo que por eso estaba tan ensimismado. Pero yo pienso que había algo más. Llámelo intuición femenina.

─ ¿Por qué opina eso? ─Preguntó Casal, interviniendo por primera vez.

─Porque hacíamos menos vida de pareja, ya me entiende. Y también salía más por su cuenta.

─ ¿A dónde iba?

─Mire, inspector, le voy a ser sincera. Él decía que participaba en tertulias literarias con su grupo de poesía. Pero yo sospecho que había algo más.

─ ¿A qué se refiere? ¿Cree que su marido tenía un romance? ─Determinó Menéndez directo al grano.

─No lo sé. Una parte de mí cree que sí pero otra parte se resiste a creerlo. Llevábamos casados quince años y siempre me ha sido fiel ¿sabe?

─Siento haber sido tan directo, señora, pero se sorprendería de lo que es capaz de hacer un amante despechado.

De pronto, el rostro de Alicia se congestionó y empezó a agitar los hombres de forma compulsiva mientras daba rienda suelta a su llantina.

─No puedo más. Lo siento.

─No se preocupe, Alicia. Tómese una tila. Le sentará bien.

Y se despidieron con ceremonia. ─ ¿Qué te parece, Casal?

─Podríamos hablar con el profesor del grupo de poesía.

─Sí, vamos rápido.

 

Fin del primer episodio. Continuará el viernes.

 

 

 

 

 

Capítulo 3. ENIGMA

 

CAPÍTULO 3

 

El inspector Menéndez roncaba en el curso de una cabezada cuando le sobresaltó el sonido de su móvil. La melodía de “Titanic” se extendió por toda la estancia mientras se levantaba ipso facto.

─ ¿Diga? ─Contestó malhumorado. ─De acuerdo, ahora mismo voy.

Cuando Menéndez llegó a la escena del crimen ya se había personado Casal. La chica, rubia de bote y con los ojos castaños yacía tumbada con el rostro exánime. Una “C” se pintaba en su frente. Menéndez extrajo una nota de su bolsillo en la que se leía: cita en el infierno.

─ ¿Quién era? ─Masculló Menéndez.

Casal, que ya había recopilado datos de la víctima, se apresuró a responder:

─Era una estudiante universitaria de Matemáticas. Vivía aquí con su novio. Volvía de una fiesta antes de que finalizara porque, según testigos, había bebido demasiado. El problema es que su novio había ingerido mucho más alcohol que ella hasta perder el conocimiento. Me consta que le están valorando ahora mismo en urgencias por un probable coma etílico.

─ ¡Joder! ¿Edad?

─Sonia tenía 23 años.

─Cada vez son más jóvenes. ¡Hijos de puta!

─Casal, estás en una secta muy sospechosa. Quiero resultados ¡ya!

─Sí, jefe. De hecho, el fin de semana haremos un retiro espiritual ahí en el centro.

─Pues averigua algo ¡ipso facto! Mientras tanto, interrogaré a la familia de la chica.

Nacho, que seguía ensimismado con Berta, se alegró de la llegada del fin de semana.

El día señalado, Úrsula, la directora, inició un discurso de introducción al retiro:

─Bienvenidos al encuentro. Estáis aquí porque en el tiempo que lleváis con nosotros habéis hecho alarde de una fidelidad a los principios del centro. Por eso, merecéis una recompensa. Y como somos justo os la ofrecemos. Cada uno de vosotros ha sembrado una semilla en su corazón que os capacita para

 

alcanzar el poder de la oscuridad. Los caminos de las sombras son inescrutables. Solo si deseáis llegar a─ la meta la alcanzareis. Hoy os daremos la oportunidad de rendir tributo al Señor Tenebroso. Si le mostráis vuestra sumisión contemplaréis su dominio. Si os rendís ante Él, su fuerza os inundará y renaceréis como hombres y mujeres nuevos, llenos de una energía acorde con la nueva era.

Para que seáis de verdad dignos siervos de su influjo diabólico cada uno de vosotros tiene que otorgar su voto de confianza a sus representantes, vuestros mentores. Además, tenéis que superar una última prueba. Si lo conseguís, os habréis convertidos en miembros de pleno derecho y podréis participar en todas las actividades del centro, incluidas las ceremonias nocturnas. También os invito a pasear por nuestros jardines y a visitar nuestro invernadero.

Nacho tenía cita con Berta a las 11 horas, por lo que le pareció buena idea dar una vuelta por las inmediaciones. El invernadero era enorme. Había plantas muy vistosas. ¡Un momento! En seguida, le llamó la atención un arbusto de tallo grueso y leñoso cubierto de un polvillo blanco. Las hojas, muy grandes, eran de color púrpura oscuro. Para Nacho, aficionado a la botánica, no cabía ninguna duda. Aquel vegetal era el ricino. No había que estrujarse la mollera para saber que cualquier persona con unas nociones básicas de química podía extraer el veneno. ¡Qué hallazgo! Pero era preciso descubrir alguna pista más. Miró presuroso a su reloj: 10’55 horas. No podía demorarse en su cita con Berta. Ya llamaría después a Menéndez.

─Bueno, Nacho. Felicidades por estar aquí. Estás a punto de alcanzar unos objetivos que te cambiarán la vida, te lo aseguro. ¿Cómo te sientes? ─Le preguntó Berta.

─Bien.

─Estupendo. Y ahora vamos a practicar un ritual para que alcances un bienestar óptimo.

─ ¿Cómo?

─Tú déjate llevar. Ahora vas a pensar solo en lo que yo te digo. Tus párpados pesan mucho, tanto que no puedes mantenerlos abiertos. Y estás muy receptivo a mi mensaje. Mis órdenes son deseos para ti. El Poderoso quiere que pruebes tu valor y le consagres una ofrenda que simbolice tu sumisión a Él.

Esta noche inyectarás nuestra preciada ricina, poción del diablo, en la sangre de una persona cualquiera. Le ofreces un regalo muy valioso, una muerte rápida e indolora, libre de agonía. Y a Satanás le demuestras, de esta manera, tu fidelidad. Entonces, te dotará de un poder que te hará sobresalir entre los demás. Sellarás tu pacto para alcanzar la inmortalidad. ¡Ah! Pinta con esta tiza una D en la frente de la víctima y le introduces esta frase en el bolsillo. Es la ofrenda.

 

 

Nacho, empujado por el estado de trance en que le había sumido la hinopsis se sentó en un banco del jardín. Luego almorzó en el comedor sin emitir palabra alguna. Tenía la mirada perdida. Y por la noche salió dispuesto a cumplir su cometido. No tardó mucho en encontrar una calle atravesada por un alma solitaria. Una chica morena caminaba con prisa mientras taconeaba el asfalto. Nacho portaba la jeringuilla con la solución de ricina. La muchacha miraba de vez en cuando hacia atrás, como si se sintiera vigilada. Por eso, Nacho se ocultó entre los árboles con sigilo. La chica frenó en seco cuando su móvil empezó a emitir pitidos intermitentes. Entonces, Nacho aprovechó su distracción y se abalanzó sobre ella. Pero la fémina en cuestión lejos de amilanarse lanzó el móvil al suelo y le dio una patada contundente en sus partes. Nacho gritó y soltó la jeringuilla. La joven, experta en artes marciales, aprovechó su indisposición para atizarle un puntapié que le derribó. Nacho estaba embotado. En seguida, le redujo y avisó a la policía.

Menéndez no podía dar crédito a que su ayudante y mano derecha hubiese cometido un intento de asesinato. ─ ¿Por qué? ─ Le preguntó con la incredulidad pintada en su rostro.

Tras una breve investigación, se detuvo a Úrsula y a su pareja, el fornido que se cubría con la capucha por las noches, como sospechosos de asesinato en primer grado e inducción al crimen a inocentes.

En el juicio se les declaró culpables del delito imputado al demostrarse en vídeos y otras grabaciones que incitaban a los adeptos de la secta a cometer los crímenes bajo los efectos de la hipnosis. Casal y los demás prosélitos fueron declarados inocentes, pues también estaban influidos por todo tipo de aquelarres que les despojaban de su voluntad. Sin embargo, el Juez decretó que, como víctimas de una organización sectaria destructiva sufrían efectos devastadores sobre su personalidad, por lo que les pautó una valoración por un especialista y la realización de un tratamiento terapéutico. Los mentores de la organización también fueron detenidos y acusados como cómplices de asesinato.

Casal permaneció dos meses de baja médica pero al final pudo salvar su matrimonio. Casal tuvo que recurrir, además, a un parapsicólogo para deshacer los sortilegios de magia negra practicados sobre su persona. Y por fin se reincorporó al trabajo en un momento en que Menéndez tenía muchos quebraderos de cabeza por un crimen que había tenido lugar en el Madrid de los Austrias. Pero esto es otra historia.

FIN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Enigma. Capítulo 2

Aquella noche Aida montó en cólera. ─Pero bueno, Nacho ¿Tu jefe se ha vuelto loco? ¿Por qué no va él a investigar a la secta en vez de enviar al pardillo de turno? Te utiliza y se aprovecha de tu condescendencia.

─No me queda más remedio que obedecer, Aida. Es mi jefe y es mi responsabilidad cumplir sus instrucciones.

─Está chalado, Nacho. ¿No te das cuenta? No, claro, estás demasiado implicado para ser consciente de ello. Te está absorbiendo el seso. ¿No ves que ya ni siquiera tenemos vida propia? Traerte trabajo a casa se ha convertido en una rutina para ti. Estás nervioso y estresado todo el tiempo.

─Aida, entiéndeme, por favor. Tengo innumerables informes que realizar. En la oficina no me da tiempo a elaborarlos.

─Yo creo que deberías renunciar a tu puesto o mejor aún ¿por qué no pides un cambio a otro departamento?

─Sabes que soy fiel a mi vocación. Me gusta investigar homicidios. Para eso estudié criminología.

─Lo entiendo, pero tanto esfuerzo ¿par qué? Ni te pagan horas extras ni te reconocen tus méritos. En la última investigación que realizasteis también hiciste tú el trabajo sucio y luego quien se lleva todos los méritos es tu jefe. Y encima, le condecoran a él y tú como si no existieras. ¡Despierta, Nacho! ¡Está abusando de ti!

─Es posible que me exija demasiado, pero es que el trabajo lo requiere. La vida de las personas está en juego.

─Pues que contraten a más personal. Pero claro, mientras el tonto de turno trabaje por dos y encima sin quejarse. ¿Pues sabes lo que te digo? ¡Haz lo que te de la gana! Ahora, te aviso. Mi paciencia tiene un límite y se está agotando. Creo que tienes un problema grave: te has convertido en un adicto al trabajo─. A medida que Aida hablaba elevaba el tono de voz.

─ ¡Ya basta! ─Explotó Nacho. ¿No te das cuenta de que estoy sometido a mucha presión? Solo te pido que tengas paciencia conmigo.

─Sí claro. ¡Vete al infierno!

Aquella noche y por primera vez desde que se casaran, hacía ya cuatro años, durmieron separados. El insomnio fue el aliado de Casal, por lo que se despertó con un humor de perros. Apenas probó bocado en el desayuno y salió disparado a la oficina, sin ver a Aida.

─Buenos días─. Disparó Menéndez con frialdad. ─He analizado tus informes. Creo que deberías introducirte en la secta “Sendero oscuro” porque se me antoja que es demasiado hermética. Intégrate todo lo que puedas y me informas ¿vale? Por favor, ¿está ya listo el intérprete? ─Vociferó por otra línea, pues iba a entrevistar a la familia del chico muerto. ─Suerte, Casal. Ya me informarás. ¿Estás bien? Tienes mala cara.

─Si, es solo que no he podido dormir bien hoy.

─Cuídate. Hasta la vista.

Tras pedir una cita con una señorita en la secta, acudió Casal raudo a la convocatoria. Una mujer morena con una melena que le caía en bucles hasta los hombros y con unos ojos verdes de mirada penetrante le recibió con amabilidad.

 

Embutida en un traje chaqueta que resaltaba su figura, no estaba exenta de atractivo.

─ ¿Qué tal estás Nacho?

─Bien, bien.

─ ¿A qué te dedicas?

─Estudio la posibilidad de abrir un negocio.

─Ah, muy bien. ¿Qué clase de negocio?

─Un restaurante vegetariano. Pero aún estudio la viabilidad del proyecto.

Casal pocas veces perdía el control de sí mismo pero en ese momento, ante la mirada de la bella desconocida empezaron a temblarle las manos.

─ ¿Qué te ocurre? Te veo muy nervioso.

─ Bueno, es que tengo que afrontar muchas tensiones en estos momentos.

─ ¿Quieres hablar de ello?

─ Ahora no, son conflictos que he de resolver, pero agradezco la preocupación.

─ ¿Qué esperas recibir de este centro?

─Calidez, amigos, actividades…

─Entonces, me alegra comunicarte que has venido al lugar adecuado. No te ofendas, Nacho, pero te veo mal. En nuestra compañía puedes recuperarte. Nos gustaría ser una familia para ti y ayudarte. A partir de ahora yo soy tu mentora y te asesoraré en las actividades que, desde mi punto de vista, te pueden beneficiar en mayor grado. Te propongo que realices yoga, además lo imparto yo. Te recomiendo tres sesiones a la semana. Ya verás como te relajas. También realizamos a diario, de lunes a viernes, una sesión de meditación a las 20 horas. Tu suscripción como socio de nuestra asociación asciende tan solo a 30 euros al mes durante los primeros seis meses y a partir del séptimo 50 euros al mes. Nuestras actividades se asemejan a los juegos de rol, ya que cuando asistes con asiduidad y consigues tus metas se te abren posibilidades sugerentes.

─ ¿Me podrías aportar más información sobre dichas posibilidades?

Guiñándole un ojo, Berta, que así se llamaba la mentora, respondió: ─Estás impaciente ¿eh? Todo a su debido tiempo, Nacho. También organizamos fiestas a las que, por supuesto, esperamos que asistas. Y, levantándose, Berta se despidió de Casal no sin antes firmar este su contrato como socio.

Cuando llegó a la comisaría Menéndez estaba alterado. ─Espero que te haya ido mejor que a mí porque estoy que me subo por las paredes. Han venido los padres del pobre americano y… apenas podían articular palabra alguna. Están

 

destrozados así que no les he podido entrevistar. Van a repatriar el cuerpo. Y ¿qué tal te ha ido a ti?

─Bueno, me he hecho socio y voy a ir a clases de yoga y a meditación. No podré participar en más actividades hasta que no confíen en mí.

─Mañana se cumplen dos semanas desde el primer crimen. Mantengámonos alerta─. Casal se acordó del comentario de su señora esposa alegando que Menéndez estaba loco cuando le dirigió una mirada escrutadora con unos ojos que parecían salirse de sus órbitas.

Aquella noche Casal durmió con un desasosiego tal que apenas pudo distinguir la realidad de las ensoñaciones que poblaban su mente con los recuerdos de Berta. Cuando despertó tenía la frente perlada de sudor. Se levantó del sofá. Berta dominaba sus pensamientos hasta tal punto que se sentía incapaz de pensar en nadie más. Ejercía sobre él una atracción casi irresistible. Aida le miró preocupada mientras sorbía su tazón de café─. Cada vez estás más pálido, Nacho.

─Estoy bien aunque he dormido poco─. Lo cierto es que apenas engulló una rebanada de pan tostado con mermelada y mantequilla se levantó con celeridad dispuesto a recibir su primera clase de yoga.

Cuando vio a Berta se avergonzó al sentir el flechazo, como si de un colegial se tratase. El mero contacto físico con ella, cuando le corregía algún ejercicio desataba en él una sensación eléctrica que le galvanizaba todo el cuerpo. Al despedirse de ella no podía evitar darle un beso o incluso un abrazo. Pero el martirio se iniciaba cuando abandonaba el recinto, porque suponía desligarse de Berta, al menos, en un plano físico. A nivel mental, su presencia invadía su mente y se imponía frente a cualquier otro pensamiento.

Así, Nacho se mostraba más hiperactivo que nunca, con la esperanza de sumergirse en una actividad que le obligase a concentrarse para liberarse del influjo de Berta. En la comisaría indagaba sobre las pistas del caso, se coordinaba con los laboratorios, con la policía científica, etc. Se sumergió en tal frenesí que hasta su jefe trató de limitar su paroxismo.

─Casal, descansa un poco, relájate. Te vendría bien salir a tomar un café y despejarte un poco.

Pero nada podía inducirle a la relajación imbuido por la idea de ver cuanto antes a Berta.

Este cambio no lo pasó por alto Aida y una mañana, toda seria le dijo: ─Quiero el divorcio.

─Pero ¿qué dices, mujer? No me vengas con historias.

─Estás aturdido y ausente todo el tiempo. Ya ni siquiera te reconozco. No puedo seguir así. Lo siento.

 

─Vamos a darnos un tiempo.

─ ¿Para qué? ¡Mírate! No sé en que pesadilla andas metido pero si no despiertas pronto me perderás.

Nacho ya ni siquiera le escuchaba, pues no podía dejar de pensar en Berta. Además, se dirigía de nuevo a su clase.

No muy lejos de allí, en la sede de la secta, una mujer rubia y delgada con un brillo en la mirada y sonrisa prepotente charlaba con Berta. Era Úrsula, la directora del centro.

─ ¿Ha funcionado?

─Ya lo creo. Está colado por mí.

─Esta vez el amarre energético que hemos realizado ha dado en el clavo. ¿Está pagando ya por las clases?

─Por supuesto.

─Estupendo. Dentro de poco le pasaremos a la segunda fase. Ya sabes lo que tienes que hacer─. Berta asintió con sumisión ante la autoridad que desprendía Úrsula.

Aquella noche, se celebraba un acto especial en la secta. El encapuchado lucía un torso atlético. Su musculatura resaltaba mientras portaba un machete. De repente, apareció Úrsula. Impresionaba embutida en su mono rojo.

─Nosotros regentamos la fuerza. Nadie tiene más poder que quien decide sobre la vida y sobre la muerte. Así ostentamos nuestra condición divina al adoptar decisiones de trascendencia. Decidimos quien vive y quien muere. Nuestro aliado es Belcebú. Él nos inviste de autoridad para que seamos sus siervos durante nuestra reencarnación en el planeta. ¿Quién quiere entregarse a Satán? ─Preguntó Úrsula mientras levantaba la mano con una sonrisa que alentaba a los allí congregados. La algarabía fue tal que todos estallaron en gritos para proclamar su adoración al diablo.

Al día siguiente, Sonia caminaba en zigzag. No quiso que nadie le acompañara a casa, a pesar de haber consumido más alcohol del conveniente. Llegó. Apenas atinaba a introducir las llaves en el portal. El temblor de sus manos era más que perceptible. Fue presa fácil. Ofuscada como estaba apenas se percató de la sombra que se cernía sobre ella para saciar su afán depredador. Apenas opuso resistencia cuando la aguja penetró en la yugular. Todo se sumió en la oscuridad con el último latido de su corazón.

 

 

ENIGMA

CAPÍTULO 1

 

   La luz alumbraba el callejón oscuro con un destello artificial y repentino, procedente de una linterna. Sujetaba la linterna una mano velluda. El silencio de la noche fue rasgado por un grito, el de una mujer. Ella se volvió, sorprendida por el foco. De repente, quedó deslumbrada. No pudo apreciar mas que una expresión feroz, grotesca, inhumana en aquel semblante más propio de un depredador. El grito se sofocó por esa mano que cubrió su boca con una fuerza inusitada.

   Tan solo le quedó el recurso de implorar con su mirada un acto de piedad. Petrificada y sin capacidad de reacción la mujer fue incapaz de defenderse. Emitió su último aliento cuando la jeringuilla penetró en su cuello. Un líquido descendió, empujado por el émbolo a través de la aguja. Un rictus provocó que su boca quedase entreabierta acorde con su tormento. Estaba muerta antes de caer al suelo. El asesino pintó una A con tiza en la frente de la desdichada. Acto seguido, colocó una nota en el bolsillo de su chaqueta.

   Al día siguiente, la conmoción invadió la ciudad de Madrid, al descubrirse el homicidio. Un estudiante universitario que salía de un portal cercano halló el cuerpo. En seguida llamó al servicio de emergencias. El inspector de policía Enrique Menéndez, con su bigote retorcido, su mirada penetrante y su porte desgarbado, llegó en seguida a la escena del crimen. Buscaba pistas entre la ropa de la víctima. Extrajo el papel doblado del bolsillo de su chaqueta. “A” de Adoración al diablo, dictaba la nota.

   Su mirada se perdió en el horizonte mientras recapacitaba sobre la enigmática frase. ¿Acaso este homicidio era producto de una secta satánica? Todo era posible en esos grupos cada vez más extraños que proliferaban en Madrid y practicaban los ritos más excéntricos que cupiera imaginar.

   Una mujer llorosa tuvo que ser retenida. Resultaba evidente que era su hermana, por su gran parecido con la víctima. Menéndez tuvo que contenerla por lo excitada que llegaba.

   ─No, no…es mi hermana. ¿Qué le han hecho? ─Dos policías fornidos trataban de sujetarla. La mujer, activada por la adrenalina, era presa de una crisis de ansiedad. Pataleaba con todas sus fuerzas mientras jadeaba y sollozaba de forma compulsiva.

   ─Un Samur, rápido─. Pidió Menéndez. En cinco minutos llegó el Samur. Introdujeron a la afectada en el furgón y le administraron un calmante.

   ─ ¿Qué opinas? ─ Preguntó Menéndez a su ayudante Nacho Casal.

   ─Es evidente que no hay signos de violencia. No obstante, habrá que analizar las muestras─. Tendido hacia el cuerpo Casal las introducía en pequeñas bolsas de plástico. Por más que inspeccionaba el cadáver no hallaba signos de resistencia en la víctima. ─Le ha pillado in fraganti, de incógnito.

   A los dos días el laboratorio de la policía emitió su informe, en el que se aclaraba la causa de la muerte: una inyección letal de ricina disuelta en una solución de agua.

   ─ ¿Ninguna huella? ─ Preguntó Menéndez, frunciendo el entrecejo.

   ─Ninguna. El asesino es un profesional. ─Contestó Casal.

   ─ ¿Han dado ya el alta a la hermana?

   ─Sí, he aquí la dirección.

   ─Nos podríamos presentar de incógnito.

   ─Pues vamos allá.

   Menéndez encendió su puro habano y subió al coche, envuelto en una voluta de humo. Casal le acompañó y en silencio se mezclaron con el caos del tráfico en hora punta.

   A medianoche doce personas vestidas con túnicas negras formaban un círculo en el interior de un templo. Un encapuchado yacía justo en el centro. Sostenía alzada una estrella de cinco puntas. El culto de adoración al diablo era el objeto de su ritual. El encapuchado pasaba el símbolo satánico entre los presentes, quienes realizaron distintas muestras de devoción: unos se arrodillaban, otros inclinaban la cabeza, algunos murmuraban sonidos ininteligibles y los menos hacían genuflexiones. Nadie quedaba indiferente ante el poder que emanaba del pentagrama.

   El líder se limitó a mencionar unas palabras: ─El primer sacrificio ya ha sido realizado─. Todos los presentes alzaron las manos y las extremidades en diagonal. Una voz gutural, de ultratumba, resonó por la estancia al emitir una carcajada que produjo un escalofrío a los adeptos.

   Menéndez y Casal aparcaron frente a un chalet de la zona del Viso. Elena, que así se llamaba la hermana de la fallecida, les abrió la puerta como si tal acto le supusiera un gran esfuerzo. Les ofreció con un gesto de su mano temblorosa asiento en un sofá.

   ─Antes que nada, señora, le queremos dar nuestro más sentido pésame─. Indicó Menéndez.

   ─Gracias. Por favor, yo solo les pido una cosa: encuentren al asesino y háganle pagar por ello.

   ─Por eso estamos aquí. Sabemos lo doloroso que resulta para usted este trance pero debemos hacerle unas preguntas. Karina, su hermana ¿tenía enemigos o gente que quisiera hacerle daño?

   ─En absoluto. Era una de las personas más cordiales que he conocido y muy dulce por naturaleza. Era bibliotecaria ¿saben? Vivía aquí conmigo…─Llegada a este punto Elena interrumpió su discurso para dar rienda suelta al sollozo que contenía. Sus hombros se estremecían al ritmo de su desolación.

   ─No se preocupe, tómese su tiempo─. Le dijo Menéndez.

   ─ ¿Era soltera?

   ─Sí, claro.

   ─ ¿Se le conoce alguna expareja?

   ─La última vez que Karina salió con un chico fue hace dos años. Era funcionario. Estuvo un año con él pero al final se enfrió el romance y rompieron de mutuo acuerdo.

   ─ ¿Su hermana recibió alguna amenaza en algún momento?

   ─Por supuesto que no. Mire, inspector, ella tenía confianza plena en mí. Éramos uña y carne. Cualquier preocupación me la contaba. Karina era una persona muy tranquila y bondadosa. No hacía daño a nadie.

   ─ ¿Tenía amigos?

   ─Por supuesto, inspector. Era muy sociable. Compartíamos varios grupos de amigos. Le aseguro que era una persona muy querida.

   ─Bien, por mi parte no tengo más preguntas. ¿Casal?

   ─Tan solo sería interesante saber ¿A dónde se dirigía su hermana sola a horas tan intempestivas la noche de su asesinato?

   ─Volvía de la fiesta de cumpleaños de una amiga. Maldigo el catarro que me hizo quedarme en casa ese día porque la hubiera acompañado.

   ─Elena, todos los indicios apuntan a que su hermana fue una víctima elegida al azar─. Confirmó Menéndez. Elena volvió a sollozar sin remisión. Tras darle un abrazo los agentes se marcharon.

   ─Me intriga mucho la “A” de adoración al diablo─. Adujo Menéndez.

   ─Como ya has mencionado, suena a secta satánica─. Contestó Casal.

   ─Quiero un listado de todas las sectas clasificadas como satánicas que operan en la Comunidad de Madrid.

   ─Por supuesto. Mañana lo tendrás.

   ─Te veo ausente─. Expuso Aida, la esposa de Casal, durante la cena. ─Apenas has probado bocado.

   ─Lo siento, cariño, es que estoy trabajando en un caso muy complicado.

   ─Cielo, no te lo tomes a mal, pero te tomas demasiado en serio tu trabajo. Me preocupas.

   ─Aida, ya sabes que mi trabajo es cuestión de vida o muerte.

   ─Pero no puedes asumir la responsabilidad de llevar el peso del mundo en tus espaldas.

   ─Cariño, tienes que comprender que te casaste con un policía.

   ─Me casé con Nacho Casal, un ser humano excepcional que se implica demasiado en su trabajo. ¿Por qué siempre te tienes que traer trabajo a casa? ¿Dónde está tu tiempo libre?

   ─Se comprensiva, Aida, por favor, te lo pido. Quiero analizar un informe que me ha facilitado el Ministerio de Interior sobre sectas satánicas antes de dárselo a mi jefe mañana.

   ─No, por favor. Esta noche quiero disfrutar de mi Nacho.

   ─Otro día, Aida, de verdad. Hoy estoy muy desbordado.

   ─Has dado en el clavo. Ese es tu problema. ¿Y cuándo no lo estás? ¿Cuánto tiempo hace que no salimos un fin de semana? ¿Cuánto hace que no te tomas un respiro?

   Pero Nacho se retiró en silencio, sin contestar a ninguna pregunta.

   Al día siguiente, Menéndez emitió un silbido cuando Casal le presentó el informe de las sectas.

   ─Son 50. ¿Qué rituales llevan a cabo?

   ─Los he investigado. Aquí tienes mi informe.

   ─Este es mi chico─. Expresó Menéndez mientras le guiñaba un ojo. Tras echar un vistazo Menéndez expresó: reuniones clandestinas, pactos secretos, ouijas… Estudia, Casal, a los líderes de esas sectas a ver si tienen antecedentes penales e indaga si los sacrificios humanos forman parte de sus rituales.

   Ese día arreciaba una lluvia de mil demonios. El móvil de Menéndez vibró con insistencia. Diríase que se movía al ritmo del baile de San Vito. Un silencio prolongado se produjo tras contestar.

   ─Entiendo. Ahora mismo nos vamos al lugar de los hechos. Casal, deja lo que estés haciendo. Se ha producido otro crimen. ¡Vámonos ya!

   Un hombre joven, de unos 25 años, yacía tendido en la acera. Al igual que la víctima anterior, no tenía signos de violencia. La letra “B” estaba pintada en su frente. Con un gesto casi automático, Menéndez se dirigió al bolsillo de la americana y extrajo un papel doblado en el que se leía: “B” de Bendiciones del diablo. De nuevo, el laboratorio confirmó la muerte por ricina administrado por vía intravenosa.

   ─Tiene en común con la primera víctima una edad aproximada. Karina tenía 30 años. Este hombre 25─. Dijo Menéndez.

   ─En apariencia, el asesino tampoco ha dejado huellas dactilares esta vez. Además, ha tomado la precaución de romper la cámara externa de este escaparate─. Dijo Casal mientras observaba la cámara fragmentada que vigilaba una tienda de accesorios informáticos.

   ─Una semana ha mediado entre los dos crímenes. Primero, una mujer. Segundo, un hombre. Ambos han sido acechados en callejones oscuros cogidos por sorpresa. ¿Quién era?

   ─Al parecer, Frank James, ciudadano americano─. Confirmó Casal tras hablar con otros compañeros.

   ─Lo que nos faltaba, encima extranjero. La embajada se nos va a echar encima.

   ─Cursaba un máster de Banca Internacional. Este era su segundo año en España.

   En efecto, un representante de la Embajada americana empezaba a hacer preguntas a todo el mundo.

   ─ ¿Qué me puede anticipar, inspector? Me veo en el trance de comunicar a la familia tan fatal desenlace.

   ─Es curioso, este joven era bastante fornido. Está claro que el factor sorpresa es decisivo en estos ataques─. Matizó Menéndez.

   ─A no ser que la víctima se vea acorralada por más de un atacante y se sienta indefensa─. Expuso Casal.

   ─ ¿Lo crees posible? ─Preguntó Menéndez mientras aspiraba una profunda bocanada a su puro habano.

   ─ ¿Por qué no?

   ─ ¡Maldita sea! Ha pasado ya una semana desde el primer crimen y todavía no tenemos una sola pista hacia el sospechoso. ¿Dónde vivía este hombre?

   ─En un colegio mayor de la zona de Metropolitano─. Expuso el representante de la Embajada.

  ─Casal, te quiero mañana en el colegio mayor, a ver si puedes conseguir alguna pista sólida. “B” de bendiciones del diablo. ¿Qué coño significa esto?

   Los crímenes se filtraron como una noticia de máxima audiencia en los medios de comunicación. Bautizaron al criminal como el asesino del abecedario satánico.

   Un foco cegó al inspector Menéndez procedentes de periodistas y reporteros, ansiosos por averiguar cualquier información, por mínima que fuese.

   ─No vamos a declarar nada hasta que no dispongamos de datos consistentes. Espero que lo entiendan.

   ─ ¿Qué conexión hay entre los dos crímenes? ¿Estamos ante un asesino en serie? ¿Hay que alertar a la población para que tome precauciones? ─Consultaban impacientes.

   ─Insisto, ahora no vamos a hacer ninguna declaración. La población ha de recurrir al sentido común. Creemos que estas víctimas han sido elegidas al azar, por el simple hecho de circular en la penumbra por calles solitarias a horas intempestivas. Cuando podamos completar la investigación les ofreceremos más detalles. Gracias.

   ─Es curioso, el asesino pretende la muerte fulminante porque la cantidad de ricina disuelta en el agua es ingente. Hay diez miligramos. ¿Acaso ignora el criminal que con tan solo un miligramo ya puede matar a una persona adulta? ─Se cuestionó Menéndez.

   ─Sí, jefe, pero le interesa una muerte rápida porque si utilizara poca cantidad la persona tardaría varios días en morir. Además, las evidencias empíricas sugieren que hay sujetos que han sobrevivido a un ataque con un miligramo de ricina.

   ─Recuérdame los síntomas del envenamiento de ricina con un miligramo.

   ─Dolor abdominal, diarreas sanguinolentas y vómitos con deshidratación severa y una bajada súbita de tensión que conduce a la muerte.

   ─Ya, Casal, necesito que hagas un escrutinio en el internet profundo para ver dónde se pueden conseguir semillas de ricina.

   ─Eso es pan comido.

   Por la tarde, con la ayuda de Iván, el experto informático, Casal pudo acceder a innumerables páginas webs que vendían semillas de ricina, entre otros venenos.

   ─Joder, esto es un trabajo de chinos. Voy a pedir referencias de quienes han comprado semillas de ricina en las tres últimas semanas.

   Con la ayuda de Iván pudo acceder en poco tiempo a la información precisa. 50 personas habían solicitado ricina en las tres últimas semanas mediante internet. Tras un severo escrutinio Casal pudo comprobar que tan solo tres tenían antecedentes penales. Y de estos, dos procedían de América y uno de España. Los americanos eran militares que llevaban a cabo misiones de paz en Afghanistán.

   ─Es curioso que dos militares hayan adquirido en el mercado negro la ricina. ¿Por qué? Quizás para utilizarla contra el enemigo en el campo de batalla o ante incursiones del bando opuesto. Vaya, esto sí que es interesante…Los americanos estuvieron en la cárcel en su país de origen por consumir en la vía pública drogas sintéticas. Pero con la ricina no pueden doparse. Seguro que son combatientes con estrés postraumático que precisan recurrir a drogas para liberarse de sus miedos. Además, está el español. Vaya, este estuvo en prisión en Madrid por tráfico de sustancias psicotrópicas. Tras dos años internado en la cárcel consiguió salir con la condicional y ahora… ¡Toma ya! Ahora el caballero es un banquero, en apariencia respetable. Esa tarde Casal también interrogó al personal y compañeros de la última víctima, sin conseguir resultados satisfactorios.

   Al día siguiente, Menéndez se sintió satisfecho ante los progresos de Casal.

   ─Pero no es suficiente. El asesino ha podido adquirir la ricina en otra parte o a través de intermediarios. Casal, investiga también las sectas satánicas más peligrosas.

   ─Hay unas cuantas.

   ─ ¿Hay referencias de alguna que haya realizado sacrificios humanos?

   ─No son tontos. No van a colgar en su página web que realizan ofrendas de víctimas humanas aunque sí hay algunas que sacrifican animales.

   ─Céntrate en esas, pues puede ser un comienzo.

   ─Y te voy a hacer una sugerencia a ver qué te parece. En la que tú creas más sospechosa entra como un adepto nuevo para averiguar más cosas.

   ─De acuerdo jefe, aunque puede ser muy peligroso. Esas sectas utilizan métodos de manipulación mental y técnicas de lavado de cerebro. Nosotros no somos inmunes a ello.

   ─ ¿Me estás diciendo que tienes miedo?

   ─No, claro que no. Solo quería que comprendiera que puede ser imprudente.

   ─Confío en ti, Casal. Es la mejor manera de obtener información y si con ello conseguimos evitar más muertes habrá merecido la pena correr el riesgo ¿no?

   ─De acuerdo─. Respondió Casal sin mucha convicción.

(CONTINUARÁ)

Manuel Gil: visionario de la edición

Esta entrevista es muy interesante para editores y autores.

Coaching editorial

Por Claudia Cáceres Rivero

Vivimos en tiempos acelerados, ciertamente. Si a comienzos del nuevo siglo, el avance tecnológico era visto con aires apocalípticos, hoy es una realidad de la cual cada vez somos más dependientes. La industria editorial no ha sido ajena a estos cambios, y como muestra tenemos la expansión del libro electrónico, que ha favorecido la autopublicación de autores indies en digital. Para tratar sobre este tema, conversamos con el consultor y experto en nuevas tecnologías Manuel Gil.

Manuel Gil es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing. Ha publicado en coautoría los libros El paradigma digital y sostenible del libro (Trama Editorial, 2011), Manual de edición: Guía para editores, autores, correctores de estilo y diagramadores (CERLALC, 2009 [1996]), entre otros textos y artículos. Actualmente, se desempeña como director de la Feria del Libro de Madrid y analiza el…

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Plan de medios sociales de un Community Manager

PLAN DE MEDIOS SOCIALES

OBJETIVOS:
– Optimizar la imagen y reputación de la institución educativa.
– Gestionar una comunicación dinamizadora y eficiente en las redes sociales.
– Generar y compartir contenidos de calidad.
– Representar a la comunidad educativa y encauzar sus aspiraciones y proyectos.
– Adoptar estrategias para mejorar la visibilidad del centro y el número de seguidores interesados.
– Identificar oportunidades de relación con influenciadores.
– Mediar como agente de cambio entre la comunidad educativa y la sociedad.

Asistirás a eventos, impartirás conferencias y te transformarás en un comunicador nato.

Dominarás las nuevas tecnologías a tu alcance. Utilizarás las herramientas disponibles con maestría.

Impulsarás la proyección social de la institución educativa.

Gestionarás de forma eficiente el tiempo para optimizar resultados.

ACTIVIDADES:
– Sesiones de networking.
– Reuniones y coordinación con el equipo.
– Planificación de la estrategia de marketing de contenidos.
– Realización de un calendario de publicación editorial.
– Monitorización de los contenidos.
– Diálogos con los agentes educativos y los interlocutores sociales.
– Publicación selectiva en las redes sociales.
– Elaboración y divulgación de vídeos.
– Implicación en conferencias y eventos.
– Manejo eficiente de herramientas propias del Community Manager.
– Mejora del nivel de calidad y cantidad de la participación en el centro y en las redes sociales.

PÚBLICO:
– Comunidad escolar interna: claustro de profesores, jefes de estudio, jefes de departamentos, biblioteca, comisión de coordinación pedagógica.
– Asociación de padres de alumnos.
– Delegados representantes de los alumnos.
– Instituciones educativas externas.
– Centros culturales relacionados con el centro: Instituto Confucio, viajar seguro. Org, etc.
– Centros que pueden aportar información complementaria al centro.
CANALES:
Virtuales:
-Facebook.
-Twitter.
-LinkedIn.
-Youtube.
-Tuenti.
-Google.
-Instagram.
-Whatsapp.
-Snapchat.
-Pinterest.
-Sargoi.
-Socialbluebook.
Físicos:
-Reuniones, networking, conferencias, eventos…
ESTILOS DE COMUNICACIÓN:
Se utilizará, principalmente, un estilo de comunicación asertivo, de modo que se utilice la empatía, la escucha activa. La comunicación no verbal se utilizará de forma coherente con el mensaje que utilizamos.
PLAN DE CONTENIDOS:
-Reuniones periódicas con la comunidad educativa del centro para conocer de primera mano sus necesidades. Pueden ser de carácter mensual, ya que los interlocutores participarán en expresar sus problemas, sus inquietudes y sus aspiraciones.
El Community manager ha de ser agente mediador entre el centro y la sociedad, de modo que ha de representar la voz del centro y en la medida de lo posible, ha de encauzar los recursos virtuales que faciliten su resolución o actúen como soluciones complementarias.

– Publicación en las diversas redes sociales de contenidos de calidad al menos dos días por semana. En función del tiempo invertido a esta actividad se puede incrementar.
-Utilización constante de las herramientas que nos van a permitir:
1. Establecer diálogos con la comunidad:
Beetwen, Google groups, tribber, Hootsuite, LinkedIn Answers, etc.
2. Construir comunidad:
Facebook Ads, Hashtag.org, Twitter Counter, Nimble, etc.
3. Crear y compartir contenidos:
Slideshare, Twitvid, Vimeo, etc.
4. Dinamizar comunidades:
TwtPoll, Feedly, etc.
5. Medición de resultados:
Twitrratr, The Archivist, etc.
6. Análisis de resultados:
Retweetist, Peerindex, Klout, etc.
-La evaluación continua ha de realizarse para medir la efectividad y eficiencia de los resultados.

Te convertirás en un héroe al atravesar una jungla informativa y ser capaz de seleccionar los medios y herramientas necesarios para optimizar los resultados.

Serás capaz de encontrar salidas adecuadas en el laberinto informativo en el que te vas a zambullir.